Para los padres, la hora de la merienda puede convertirse en una batalla diaria cuando se trata de niños con paladar quisquilloso. Si tu hijo regresa a casa con la lonchera intacta, no te desanimes. La clave no está en forzar, sino en ser creativos, pacientes y hacer que los alimentos saludables sean irresistibles. Aquí te presentamos algunas estrategias para conquistar a los «niños delicados».
La Psicología del Paladar Quisquilloso
A menudo, la aversión a ciertos alimentos no se debe a su sabor, sino a su textura, color o incluso a la presentación. Los niños necesitan familiarizarse con un alimento nuevo, y esto puede requerir múltiples exposiciones. Tu rol es hacer que esa exposición sea lo más positiva y divertida posible.
Estrategias Infalibles para una Lonchera Ganadora



- ¡Juega con las Formas!
- ¿En qué consiste? La comida entra por los ojos, y más aún en los niños. Invierte en cortadores de galletas de figuras divertidas (estrellas, corazones, dinosaurios). Úsalos para darle forma a trozos de queso, sandía, pepino, o incluso para cortar los sándwiches. Un brócoli no es solo un vegetal; puede ser un “arbolito” en un “bosque” de comida.

- El Poder de los Dips y Salsas
- ¿En qué consiste? Ofrece opciones saludables para “mojar”. Los niños aman sumergir sus alimentos.
- Ejemplos: Envía palitos de zanahoria, apio o pepino junto a un recipiente pequeño de hummus, yogur natural sin azúcar o guacamole. El sabor del dip puede enmascarar lo que no les gusta y hacer que se atrevan a probar.


- Involúcralos en la Preparación
- ¿En qué consiste? Si los niños participan en la selección y preparación de su comida, es mucho más probable que la coman.
- Consejo Práctico: En el supermercado, pídeles que elijan qué fruta o vegetal nuevo quieren probar esa semana. En casa, deja que te ayuden a lavar las fresas o a mezclar los ingredientes de un batido. Sentirán un sentido de propiedad y orgullo.
- «Esconde» Nutrientes en sus Favoritos
- ¿En qué consiste? No siempre podemos convencerlos de comer vegetales, pero sí podemos ocultarlos.
- Ejemplos: Agrega un puñado de espinacas a los batidos de frutas (el plátano y las fresas enmascaran el sabor por completo). Haz «muffins» de vegetales (zanahoria rallada, calabacín) o panqueques de avena con puré de manzana.
- Pequeñas Porciones, Grandes Victorias
- ¿En qué consiste? Ofrece una variedad de mini porciones en lugar de una gran cantidad de un solo alimento. Esto evita que se sientan abrumados y les da opciones.
- Consejo Práctico: Usa un recipiente con varios compartimentos. En uno pon bolitas de melón, en otro unas galletas de arroz con mantequilla de maní y en otro un par de trocitos de queso. Si no comen todo, no es un fracaso, es una victoria que probaron al menos una cosa nueva.
Un Recordatorio para los Padres
La paciencia es tu mejor aliada. No te rindas si tu hijo rechaza un alimento. Puede que necesite probarlo 10 o incluso 15 veces antes de aceptarlo. Mantén la calma, sigue ofreciendo opciones y celebra cada pequeño bocado como una gran victoria.
Conclusión: Delicatessen en Miniatura para Pequeños Paladares
Con un poco de creatividad, puedes transformar la hora de la merienda en una experiencia positiva y nutritiva, incluso para el niño más exigente. Al involucrarlos y presentar los alimentos de forma atractiva, estás construyendo los cimientos para una relación saludable con la comida que durará toda la vida.
Y tú, ¿qué trucos utilizas para que tu «niño delicado» coma saludable? ¡Comparte tus ideas con la comunidad de Prosalud Media en los comentarios!


